6 feb 2011

Las raíces del "progresismo"

Sorprenden muchas veces las posiciones políticas asumidas por cierto “progresismo” que terminan por coincidir con las de la derecha conservadora. Hemos asistido recientemente a la confesión, por parte de un notorio comunicador y periodista, de que lo tienen “harto con la dictadura”. Como los equívocos de ese progresismo vienen de lejos, conviene remontarse a sus raíces históricas.

En nuestro país, la “ideología del progreso” fue instrumentada originalmente por aquellas fracciones de las elites que miraban hacia la Europa “civilizada” y ansiaban replicar en estas tierras ese “progreso”. Bernardino Rivadavia fue tal vez el arquetipo original de ese peculiar progresismo que proponía asemejarnos a los países civilizados a partir de la negación de lo propio. El liberalismo cosmopolita y conservador asumió ese proyecto histórico de naturaleza neocolonial, y las banderas de la civilización y el progreso se confundieron con las del libre cambio, el colonialismo cultural, el racismo y la construcción de un Estado republicano pero antidemocrático. Bartolomé Mitre, que supo decir que el motor del progreso argentino era el capital británico, encarnó como pocos, en su rol de político e intelectual orgánico de la oligarquía, el modelo del progresista (no en vano, fue un apologista de Rivadavia). Cuando se consolidó el Estado oligárquico en nuestro país, luego de un cruento ciclo de guerras civiles, el ideario de ese progresismo civilizador amplió su poder de irradiación. A través del control de las superestructuras (educación, medios de comunicación), el modelo de un país que “progresaba” de cara a las metrópoli, sin auténtica democracia, sin autodeterminación y sin justicia social, se tornó hegemónico. Por cierto, existieron resistencias y visiones contrapuestas. Antes habían sido las montoneras estigmatizadas como bárbaras (es decir, el “antiprogreso” en estado puro); en el plano intelectual la figura de un José Hernández o lo mejor de la obra de un Juan Bautista Alberdi; ahora las corrientes obreristas que impugnaban la injusticia social connatural al status quo oligárquico. Sin embargo, la flexibilidad envolvente y el poder de irradiación de la cosmovisión liberal “progresista” de la elite, demostraron su potencialidad hegemónica al penetrar también en el pensamiento de algunas corrientes contestatarias o impugnadoras de la oligarquía. Al aceptar los presupuestos de partida del liberalismo oligárquico (en la visión del pasado nacional, en los valores deseables de la civilización y el progreso) esas visiones críticas terminaron cristalizando en una suerte de ala “izquierda” de la oligarquía. Fue la suerte corrida por el primer socialismo argentino, que adoptó la religión del progreso, y que señaló en uno de sus primeros documentos que “mitristas, roquistas, alemistas e yrigoyenistas son todo lo mismo”, condenándolos como simétricas manifestaciones de la política criolla. Pero al asumir el ideario del progreso tal cual lo concibió el liberalismo oligárquico, en la práctica coincidieron con los conservadores cada vez que alguna fuerza o movimiento político lo cuestionó en la práctica. Es el caso de los movimientos nacionales como el yrigoyenismo y el peronismo. El progresismo nace así disociado de los movimientos nacionales que, con sus luces y sombras, fueron quienes más profundamente desafiaron la construcción política, económica y cultural del colonialismo, es decir, los frutos amargos de la ideología del progreso. Al asumir las tareas de la democratización del Estado, de la autodeterminación nacional y de la justicia social, los movimientos nacionales desempeñaron objetivamente el rol de una centroizquierda, en tanto el “progresismo” en su reacción frente a ellos quedó arrinconado (aún en sus variantes de izquierda) en una posición conservadora. Aquellos valores que marcaba un horizonte de mayor igualdad y libertad, esgrimidos entusiastamente por el progresismo de izquierda, debieron haber impulsado una convergencia con las fuerzas plebeyas del movimiento nacional. Sin embargo su matriz eurocéntrica no toleró las modalidades “desprolijas” del movimiento nacional, al que cuestionó muchas veces por sus “formas”: personalista, demagógico, manipulador. Aquí subyace la raíz de la curiosa teoría de que si el actual gobierno impulsa una firme política de derechos humanos, de juicio y castigo a los responsables del terrorismo de Estado, lo hace por “interés” y se “apropia” de las banderas de los Derechos Humanos. Es que ese progresismo, en las modalidades y manifestaciones superficiales del movimiento nacional “descubre” y abomina de la vieja barbarie. Es un progresismo que sigue siendo civilizador, como el ideario de los constructores del Estado oligárquico. Puede darse el lujo, eventualmente, de condenar verbalmente a la derecha conservadora, pero en los momentos críticos de las luchas políticas y sociales estará con los civilizadores contra la barbarie plebeya. Por el contrario, los movimientos nacionales hieren la sensibilidad, la estética y sobre todo los intereses de los grupos dominantes. Por eso, la batalla por la democratización de la comunicación audiovisual la encaró el actual gobierno nacional, en tanto los “progresistas” asumieron abierta o vergonzantemente la defensa del monopolio. Qué posición se asume frente a los intereses dominantes es la verdadera divisoria de aguas de la política de liberación nacional frente a los devaneos y equívocos del “progresismo”.


Por Germán Ibáñez


5 feb 2011

Plenario Local de la CORRIENTE NACIONAL DE LA MILITANCIA POLÍTICA Y SOCIAL

Angel Akike junto a Oscar Laborde en el Plenario en Alte Brown
de la Corriente Nacional de la Militancia

El día viernes 4 de febrero del corriente, a las 20 hs., se llevó a cabo el 1° Plenario de la Corriente Nacional de la Militancia Política y Social, en las instalaciones del PRD, ubicado en la Avenida San Martín al 402, de la localidad de Adrogué.

Este espacio político, que concentra las voluntades de diversos sectores del campo popular a nivel distrital como son el Frente Transversal Nacional y Popular, el Movimiento Evita, el M 8, el Partido Comunista Congreso Extraordinario, el PRD, el Partido Intransigente, la agrupación Martìn Fierro, la Agrupación Bicentenario, la Agrupación Segundo Centenario, el MST y la Juventud Sindical-CGT, hizo su lanzamiento como Corriente Nacional, con el objeto de manifestar, trabajar y dar su apoyo incondicional a la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner en su candidatura 2011. Cabe señalar que la CNMPS, tiene su correlato en todos los distritos y como Referente Nacional al Embajador Laborde, perteneciente al Frente Transversal Nacional y Popular.
De entre los numerosos oradores se destacaron las palabras de Angel Akike, concejal en ejercicio del Frente Transversal-FPV, quien agradeció la presencia de los compañeros y del Sr. Laborde, quien a pesar de su apretada agenda, se hizo presente en tan significativo lanzamiento.
El edil reafirmó la idea de que “Estamos en condiciones de coronar en primera vuelta a la Compañera Cristina, gracias al excelente trabajo y los extraordinarios resultados obtenidos en los siete años de gestión y puesta en marcha del Proyecto Nacional y Popular”.
Recordó con emotivas palabras a Néstor Kirchner con estas palabras: “recientemente hemos perdido a un Compañero irreemplazable e imprescindible, y la única forma de que su ausencia física se note menos, es redoblando la militancia”.
Asimismo, instó a todos los militantes a trabajar propuestas como ésta, que busca la unidad del Campo Nacional y Popular, y señalo en forma contundente que “es tiempo de discutir y debatir entre nosotros lo que falta; es tiempo de difundir nuestros logros que son muchísimos; es tiempo de mucha militancia barrial, gremial, universitaria, de mucha mística y de mucha Juventud; es tiempo de profundizar la formación política”.
Angel Akike cerró su alocución agradeciendo a los presentes y expresando una de sus profundas convicciones: “si nosotros hacemos todo esto, podemos dejar de preocuparnos por la oposición que se dedica a injuriar, por los medios que pregonan sobre un país, una realidad que solo ellos ven. Si hacemos todo esto, tenemos que estar tranquilos, porque de eso se trata, de Trabajar por la Felicidad del Pueblo y la Grandeza de la Patria”.
Finalmente se anunció que el próximo Encuentro de la CORRIENTE NACIONAL DE LA MILITANCIA POLÍTICA Y SOCIAL, se llevará a cabo el día 11 de Marzo de 2011 en la Cancha de Huracán, y su convocatoria será a nivel Nacional.
El cierre del Plenario estuvo a cargo del Embajador Oscar Laborde, quien en su discurso transmitió confianza a los militantes, al tiempo que realizó un análisis concreto y certero de la actualidad socio-política, y señaló agudamente quiénes son y qué perfil tienen los opositores a nuestro Proyecto.
Sin duda, uno de sus aportes más destacados fue su visión a largo plazo, al plantear que recién en el 2015 podremos saber con certeza si lo que estamos viviendo y construyendo se trata de una primavera o si realmente somos testigos de grandes, profundos y perdurables cambios sociopolíticos.

2 feb 2011

Televisión argentina, la edad oscura


Un análisis de la televisión argentina actual, los estereotipos que la atraviesan y la pobreza que caracteriza sus propuestas.
Por Luis Buero *
Hace ya varios años la Universidad de Morón publicó –una edición sin fines de lucro– mi libro Historia de la TV argentina contada por sus protagonistas (1951/96); luego escribí otro volumen pero ya dedicado exclusivamente a los guionistas, que puede bajarse gratuitamente de Internet y se titula Hablan los autores. Y a principios de 2011 la misma universidad editará la continuación del primer libro, es decir, la historia de nuestra televisión pero desde el ’97 hasta el año 2008. Varias veces he pensado “¡qué suerte que cuando me propusieron hacer la segunda parte, a fines de 2007, el período a considerar sólo incluyó desde el ’97 hasta el año 2008!”.
¿Por qué? Porque todos estos libros de finalidad educativa y valorativa de la pantalla chica vernácula, se han basado en infinidad de entrevistas a personalidades de los distintos oficios y profesiones del medio. Si el libro hubiera contemplado los últimos dos años, 2009 y 2010, ¿a quién habría tenido que hacerle notas? ¿Al artista chocolatero Ricardo Fort, a la travesti Zulma Lobato, al Amigacho, a la Mole Moli? ¿O tal vez a la “gran actriz” Juana Viale? ¿O a la “excelente periodista” Anabella Ascar?
Nadie puede negar –al menos si se pone del lado del público– que la creatividad de la tele argentina está pasando por su momento más oscuro. Pobreza de ideas tal vez sólo comparable a los años de la dictadura, con la diferencia de que en ese momento la imaginación estaba cercenada por la censura y hoy hay, diríamos, casi una hemorragia de libertad expresiva.
Pensemos en las excusas que nos darían los programadores. Este medio se sostiene en cuatro patas: contenidos, tecnología, recursos (léase ingresos publicitarios) y contexto social. ¿Qué les estará fallando? ¿Por dónde se les suelta la cadena?
Si decimos que los contenidos no sobrepasan la mediocridad general, ¿a cuál de las otras cuatro patas le echamos la culpa? ¿Los que crean o deciden qué proyecto elegir son menos ingeniosos que la tabla del uno? Pasemos a algo más fácil de dimensionar. ¿Faltan recursos? Los ingresos publicitarios ya venían en decadencia desde mediados de la década del ’90 y sin embargo tuvimos productos creativos como Vulnerables, Tiempo final, El garante, Los Simuladores, Hermanos y detectives, Los exitosos Pells, telenovelas como Vidas robadas, etc...
Por otro lado, antes, en los ’80 democráticos, Situación límite se hacía con cuatro actores y una tarima, y a principios de los ’90, La familia Benvenuto era una comedia en vivo realizada totalmente en interiores. Y hoy los americanos producen el ficcional In Treatment con menos decorado que nuestro periodístico A dos voces; y en la exitosísima y super inteligente serie Dr. House siguen mostrando el plano general de la maqueta de la clínica, con la misma camioneta negra de juguete estacionada a la izquierda.
Mientras ellos, repito, los yanquis, aún en plena crisis, crean Lie to Me, Death Drop Diva, The Good Wife, The Big Bang Theory, etc... todas series de bajo presupuesto con detalles originales, nosotros ¿qué vemos?: Malparida, una historia otra vez basada en la venganza (¡pobre Montecristo!) con vericuetos infantiles, diálogos superfluos y actuaciones que –¿será culpa del texto?– parecen de alumnos de una muestra de teatro de primer año de estudios.
Por otro lado seguimos soportando la “tinellización” del resto de la pantalla, los ciclos parásitos (de chimentos, de archivo, de panel, es decir, los nuevos géneros que pululan desde que la falta de plata es la coartada de lo paupérrimo en ingenio) que reproducen los enfrentamientos de jurados y bailarines del programa de Tinelli, ese productor que se ha convertido en el sinónimo de la palabra televisión, gracias al porcentaje de menos de mil familias contratadas por Ibope que le dan los puntos de rating necesarios como para “representar el gusto de más de 40 millones de argentinos”.
Al mismo tiempo, otros conductores de la medianoche que antes lo criticaban (a Tinelli) y mientras tanto presentaban a los “ilustres desconocidos”: científicos, escritores, poetas, hoy llevan a su sofá a chicas mediáticas y les preguntan de qué manera les gusta practicar el sexo oral.
Y finalmente nos queda la guerra periodística entre multimedios (oficialismo vs. Clarín o viceversa) que ya ha facilitado las clases de todos los docentes de periodismo, que años atrás debían rastrear los medios para buscar ejemplos para sus alumnos, a fin de mostrarles los mensajes subliminales, y los procesos inadvertidos de socialización, y ahora los resaltan groseramente sin esfuerzo con sólo mirar los títulos, volantas, copetes, epígrafes.
Ahora ya nada es desapercibido, subrepticio. Todo es chapucero, evidente, provisional. Porque los que están en contra del Gobierno criticarían (en sus programas de entrevistas, noticieros o de almuerzos) hasta que la Presidenta invente la grajea de la inmortalidad, y los que están a favor les parece que todo lo que hacen los funcionarios K es maravilloso y providencial, perjudicando la imagen del mismo Gobierno con tanto chupamedismo.
Lo peor de todo lo expuesto es que, como escribió alguna vez Joan Ferrés, en la relación de la televisión con el público se invierte el efecto placebo. El placebo es un medicamento inocuo (un globulito de azúcar) que algunos médicos dan a sus pacientes hipocondríacos, los cuales los consumen creyendo que contienen una droga curativa y por sugestión se sienten mejor. La televisión, al revés, es consumida por el público pensando que no nos produce ningún efecto, y sin embargo, nos simplifica el pensar con estereotipos reduccionistas, nos afecta el buen gusto con productos baratos intelectualmente y hasta morbosos, nos da modelos de identificación muy criticables, y pretende enternecernos con sujetos ridículos, enfermos de narcisismo o directamente de apariencia psicótica.
Ojalá si los productos de la pantalla chica argentina no cambian nos animemos a decir y hacer como Groucho Marx: “La televisión es un invento muy educativo, cuando veo que alguien enciende un televisor, voy a la biblioteca y leo un libro”.


* Guionista, periodista, psicólogo social.